En 2027, Año Santo Xacobeo, vuelvo a la ría de Arousa con 14 peregrinos para recorrer en kayak la ruta que, según la tradición, siguieron los restos del Apóstol hasta Compostela.
Por Germán Briceño
Hay muchas formas de llegar a Santiago de Compostela. Caminando, en bicicleta, por fe, por una promesa o por simple curiosidad. Pero hay una que no está pensada para las multitudes ni para la prisa: llegar desde el mar.
Mi historia con el Camino comenzó en 2021, en un Año Santo atípico, marcado por la pausa de un mundo en confinamiento. Aquella experiencia inconclusa se convirtió en una promesa silenciosa: volver, pero bajo mis propios términos. En 2022 la recorrí en kayak. Y ahora, en el siguiente Año Santo, vuelvo para compartirla contigo.

Un Año Santo que no volverá hasta 2032
El Año Santo Xacobeo se celebra cuando el 25 de julio, día del Apóstol Santiago, cae en domingo. En 2027 vuelve a ocurrir, y no se repetirá hasta dentro de cinco años. Es el tiempo en que la catedral abre su Puerta Santa, que permanece sellada el resto de los años, y en que el Camino recupera todo su sentido espiritual.
Para el peregrino creyente, el Año Santo es además una gracia especial: quien visita la catedral, se confiesa, comulga y ora por las intenciones del Papa puede ganar el Jubileo. Para quien llega movido por la búsqueda personal, es la oportunidad de vivir el Camino en su momento más significativo. Cada uno trae su propia razón, y todas caben en esta travesía.
Esta ruta, además, nace en el origen mismo de la fe jacobea. Según la tradición, por estas aguas de la ría de Arousa y del río Ulla llegaron los restos del Apóstol hasta Padrón, en lo que se conoce como la Traslatio. Hoy se recorre en velero, en embarcaciones tradicionales e incluso bajo el agua, pero en kayak es otra cosa: a ras del agua, al ritmo de tu propio esfuerzo, repitiendo de forma humilde el viaje que dio origen al Camino. Y en kayak no se rema, se avanza con pala. Entenderlo es parte de entrar en este universo, donde cada gesto tiene intención.
Donde nace la tribu
Seremos solo 14 peregrinos. Un grupo de desconocidos, kayaks preparados, equipo técnico ajustado y guías que no solo conocen la ruta, sino que la viven. Desde el primer encuentro queda claro que aquí no hay clientes: hay tripulación.

Las charlas técnicas, los protocolos de seguridad y la logística compartida van construyendo algo más profundo que un itinerario: camaradería. Esa que solo aparece cuando el esfuerzo, la risa, el cansancio y la sorpresa se viven en grupo.
Hay momentos que no se cuentan. No por misterio, sino por respeto. El Camino en kayak tiene un factor sorpresa que merece vivirse sin guión. La magia no se adelanta, se experimenta.
El Caribe gallego existe
Palear entre bateas, playas escondidas y costas que parecen de otro continente redefine cualquier idea previa sobre Galicia. El paisaje cambia con cada etapa: mar abierto, ensenadas protegidas, bosques que llegan hasta la arena, la isla de Arousa, la de Cortegada y, con suerte, delfines acompañando la navegación.
Aquí el deporte no está separado de la cultura. La gastronomía de las Rías Baixas, el marisco, el albariño, la conversación y la música espontánea son tan importantes como la técnica de paleo o la distancia recorrida. Todo suma, todo conecta.

Y cuando la bruma aparece, enseña otra lección: el Camino no se controla, se acepta. Y siempre, de una forma u otra, recompensa.
El río como rito de paso
Entrar al río Ulla es cambiar de dimensión. El mar queda atrás y comienza el tramo más simbólico de la travesía. El paisaje se vuelve íntimo y los signos del Camino empiezan a aparecer: cruceiros, las Torres de Oeste, puentes centenarios, historia viva.

Aquí se completa el Vía Crucis fluvial. Aquí se sella el pasaporte de los Peregrinos del Mar. Y aquí, sin darse cuenta, algo interno también se acomoda. El cuerpo termina el trabajo físico; el alma empieza a integrar la experiencia.
Palas en alto, botas en marcha
El último día ya no se palea. Se camina. Desde Padrón hasta Santiago, 25 kilómetros por el Camino Portugués que condensan todo lo vivido. Bosques, aldeas, viñedos y silencio. El grupo avanza unido y cada paso pesa menos que la experiencia acumulada.
Entrar a la Plaza del Obradoiro con las palas en alto, en lugar de un bastón, no es un gesto de desafío: es identidad. Y cruzar la Puerta Santa al final de esa travesía es un momento que pocos peregrinos en el mundo pueden contar. La Compostela se sella con tinta, pero también con sal, esfuerzo, fe y memoria.

Un viaje de autor
Peregrinos del Mar no es un producto turístico. Es una expedición que ya viví, que conozco de primera mano y que vuelvo a recorrer contigo, junto a guías locales que entienden la aventura como una forma profunda de comunicación con el territorio y con uno mismo. Yo me encargo, además, de que vuelvas a casa con tu historia contada en foto y video.

6 días5 noches de travesía
77 kmen kayak por la ría y el río Ulla
25 kma pie por el Camino Portugués
Agosto 2027a finales de mes, en Año Santo
14 plazasgrupo reducido
4 etapasde navegación en kayak
Preventa: USD 1.250 para los primeros 5 peregrinos · Precio regular: USD 1.350 · Pago completo: USD 1.300
Dossier en PDF también disponible en English · Deutsch
Prepara tu equipo
La organización entrega el equipo técnico, pero hay cinco cosas pequeñas que marcan la diferencia en la travesía. Las uso yo y te las recomiendo.
Bolsa seca pequeña (5 a 10 litros)
La organización entrega una bolsa estanca grande para el saco de dormir y la ropa. Esta es la tuya: para llevar a mano y a salvo el pasaporte, la billetera, el móvil, el reloj y los lentes.
Cubiertos de camping multiuso
Tenedor, cuchara, cuchillo y abridor en una sola pieza plegable, con su funda. Ligeros y siempre a mano en las comidas de campamento y los pícnics de playa.
Vaso plegable
Se pliega como un acordeón y cabe en cualquier bolsillo; desplegado, lleva unos 350 ml y tiene tapa. Lo usarás en cada parada, para el agua, el café o un albariño al final de la etapa.
Protector solar en barra (SPF 50+)
Pasarás muchas horas al sol, y el reflejo del agua multiplica la exposición. En barra es más práctico: se aplica en la cara sin mojarte las manos y resiste el agua y el sudor.
Funda estanca para el móvil, con cordón
Para llevar el teléfono colgado y protegido mientras avanzas con la pala, y hacer fotos sin sacarlo de la funda.
Como afiliado de Amazon, obtengo ingresos por las compras que cumplen los requisitos aplicables, sin costo adicional para ti.
El Camino sigue ahí. La diferencia es cómo decides recorrerlo.
